e-ISSN:2172-7910
Doi:10.25267/Hachetetepe.2020.i21.8
Universidad de Cádiz 90
En cuanto a su implicación en el proyecto y las actividades que se desarrollaban,
se sincera diciendo que nunca estuvo dentro del aula. Su labor se limitaba a la
coordinación, sirviendo de enlace entre colegios, organizando horarios, recontando
solicitudes, organizando grupos y destinando monitores a los centros. No obstante, en el
proyecto presentado a las instituciones se marcaba un recorrido que describe como “un
tren en el que podías subirte y trabajar muchos contenidos”. Así, se planteaban
actividades como asambleas, en la que el alumnado podía mostrar sus inquietudes, de las
cuales se extraían temáticas de interés para ellos, que más tarde se plasmarían en una
letra, con la ayuda del monitor, sobre una música conocida del carnaval. Tras esto, se
ensayarían de modo que se expresaran vocal y corporalmente, perdieran el miedo a cantar
y enfrentarse a un público. Se plantearon actividades en las que confeccionaran sus
propios disfraces y atrezzos, involucrando a la comunidad educativa. Todo esto pensado
para que, como fin de curso, se hiciera una muestra en el Gran Teatro Falla. Para ello, se
propuso también, el primer año, una actividad paralela, en forma de concurso, por la que
se buscaba un cartel anunciador de la muestra. El ganador, elegido por un jurado, recibió
su premio, su cartel fue presentado y publicado, repartiéndose por la ciudad. Todo esto
sobre el papel. “Luego en el aula... no sé”. Opina que, dadas las dificultades que ya nos
mencionaba, complicaban llevar a cabo las actividades tal como se habían diseñado.
Repite varias veces que, a pesar de que tuvo que dejar la actividad por motivos
laborales, nunca se desligó de ella y se interesa cada año y asiste a la muestra de fin de
curso, que además se retransmite cada año en la televisión municipal. Por eso, y aunque
es una visión desde el exterior de la propia actividad, hace una crítica, “una autocrítica
más bien, porque nunca me desvinculé y me siento parte de ella”, (tras un silencio de
varios segundos): “No ha evolucionado, es como el primer año pero con más alumnado”.
Cree que se debe a la falta de dotación de recursos y al poco tiempo de desarrollo de la
actividad. Piensa que deberían organizarse actividades en paralelo en la semana de
carnaval, que participaran de pasacalles y tuvieran actuaciones en otros escenarios, que
hubiera talleres de papiroflexia o de creación de instrumentos con objetos reciclados.
Opina que los objetivos que se plantearon al inicio, allá en 2005, no se han cumplido.
Está bien que el alumnado cante coplas antiguas, pero son coplas que ya están hechas.
Para ello, propone algunos cambios, que son soluciones a los problemas expuestos. Por
eso, además de que la actividad comience en el mes de octubre, propone que el trabajo de
los monitores se profesionalice, y que no tengan que estar dependiendo de tener dos tardes
libres, trabajando cuatro horas. Considera que no es algo estable para ellos, aunque
reconoce que tampoco es fácil para quien lo organiza. Aún así, cree que la actividad tiene
sus aspectos positivos, que ha ido desgranando a lo largo del desayuno, y que resume en
la educación en valores, en la educación patrimonial y, sobre todo, y a pesar de todo, que
la actividad continúe 15 años después viva, de lo que se siente visiblemente orgulloso.
Como todo lo que es novedoso en la ciudad y en el carnaval, el proyecto no estuvo
exento de críticas, y de hecho hoy día las sigue recibiendo. Opina que muchas veces no
están fundamentadas y están hechas desde el desconocimiento, bien porque no hayan
conocido la actividad o bien porque no habían comprendido el espíritu del proyecto.
“Aquí ningún niño se iba a doctorar en carnaval”, simplemente era como cualquier
actividad extraescolar, de la que además, considera con convencimiento, pueden
aprenderse más conocimientos y valores que en otras actividades. Termina empleando
jerga puramente carnavalesca “era crítica de aplauso fácil”, haciendo referencia al uso
demagógico de letras críticas hacia el proyecto en las coplas.